La palabra
pensamiento define todos los productos que la mente puede generar incluyendo
las actividades racionales o las abstracciones de la imaginación; todo aquello
que sea de naturaleza mental es considerado pensamiento, ya sean estos abstractos,
racionales, creativos, artísticos, oníricos, etc...
Pensar es
la función que la naturaleza nos ha entregado. La mente nos hace humanos, es el
poder más grande que tenemos. El estado de nuestros pensamientos determina
nuestra vida y la vida cambia cuando cambian nuestros pensamientos. Si la vida
que vives no te gusta, cambia tu forma de pensar.
No podemos
crear pensamientos negativos y positivos al mismo tiempo. Uno o el otro debe
dominar. La mente es una criatura del hábito, así se convierte en nuestra
responsabilidad cerciorarnos de que los pensamientos positivos constituyan una
presencia dominante.
Para
cambiar condiciones externas, es necesario primero cambiar lo interno. La
mayoría de la gente intenta cambiar condiciones externas pensando que con esto
va a resolver sus vacíos, desafortunadamente es en vano, o en el mejor de los
casos temporal, porque el cambio duradero debe darse a un nivel mental, es
decir, un cambio de pensamientos, de creencias y de valores.
Entrena tu
mente para que esta produzca pensamientos de éxito, felicidad, paz, salud,
prosperidad, y pueda descartar los de temor y preocupación. Asegúrate de que
los pensamientos que habitualmente concibes están basados en lo que deseas ver
suceder en tu vida, siempre con la expectativa de algo mejor.
El
pensamiento es como el agua, toma la forma del envase que la lleva, ya sea una
copa, un florero, una funda plástica, la cuenca de un río, la magnitud de un
mar. Tu decides que forma le das a tus pensamientos. Ellos crearán tu destino.


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